El día que fotografiaron a “El Chapo” Guzmán

La noticia de la captura de Joaquín Guzmán Lorea conocido como “El Chapo” líder del cártel de Sinaloa, movilizó a todos los fotógrafos de los diferentes medios locales e internacionales de México. Los medios oficiales brindaban poca información mientras la prensa buscaba la imagen de uno de los narcotraficantes más buscados de la historia.

En medio de ese contexto estaba Miguel Pantaleon, fotógrafo dominicano, radicado en ese país desde hace cinco meses. Quien al enterarse de la captura, utilizó todos sus recursos como freelance para asistir, quizás, a la comisión más importante de su vida.

Captura de El Chapo Guzmán.
Foto: Miguel Pantaleón

¿Cómo llegas a cubrir la captura de El Chapo?
Me enteré faltando una hora para la presentación,  así que ubiqué los lugares por Internet. Fui hasta la Secretaría de Gobernación, donde iba a ser presentado. Allí me enteré que por seguridad había sido trasladado al hangar de la Marina en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Un taxi fue mi guía.

¿La expectativa de la prensa fue notoria, cómo percibiste a los fotógrafos en el momento de la presentación?
No pensé llegar a tiempo por la distancia y la hora… Cuando llegué vi una fila de una cuadra de distancia. Entre los presentes había más dudas que respuestas, pues no estaban muy convencidos de la captura. Muchos contactaban a sus agencias para confirmar si estaban en el lugar correcto. La mayoría fumaba en exceso, quizá por motivos de ansiedad y los militares nos resguardaban celosamente, con armas y vehículos de alto poder.

Las medidas de seguridad fueron extremas dentro del recinto, ¿también para los fotógrafos?
La seguridad se podía apreciar desde la Secretaría de Gobernación hacía el aeropuerto y en muchos lugares de la ciudad. En el hangar se había dispuesto a efectivos con armas. Los militares nos revisaban con mucha cautela. Minutos antes de la presentación un militar de alto rango nos agilizó el ingreso con la salvedad de que lo hiciéramos en orden.

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Fotos: Miguel Pantaleón

¿Cuál fue tu principal objetivo, qué querías fotografiar de El Chapo?
Tan pronto lo vi, me impresionó la manera cómo lo trasladaban al helicóptero. Dos militares con rostros cubiertos lo llevaban esposado, mientras uno de ellos lo sujetaba por el cuello, para evitar que volteara hacia la prensa. Ese trato fue lo que quise mostrar, el hombre más buscado y más poderoso bajo arresto.

¿Te sentías en desventaja técnica por tener un equipo “limitado”?
Desde luego. Estar entre fotógrafos con lentes rápidos y enormes, escaleras gigantes e Internet satelital, me afectó. Eran suizos,chinos, americanos y de las más grandes agencias internacionales y medios locales. El equipo influye pero no completamente, la cámara no hace al fotógrafo, sino la técnica y el oficio que uno practica con el equipo que tenga y con la pasión que le ponga. Al principio me sentí más intimidado por las bazucas de los colegas, que por el operativo de seguridad, pero me dejé llevar…

¿Luego de la cobertura, cómo logras difundir tus fotos?
Al salir del evento todo fue un alboroto, me encontré con el editor gráfico de la agencia Xinhua y les ayudé a cargar algunos equipos mientras los militares nos conducían a la salida, de inmediato empezaron a subir fotos del editor y de los otros dos fotógrafos de la agencia. De mis fotos solo escogieron cinco, no más.  El resto de las imágenes, incluyendo la seleccionada por Time, en las fotos de la semana, las envié por la noche a la agencia ViewPress, con la que colaboro desde el 2010.

¿Has cobrado por esas fotos?
Como colaborador de Viewpress el acuerdo con ellos es que me pagan según ventas. Estoy a la espera. Con los de Xingua, todavía no  sé si me paguen. En realidad por el momento eso no es tan importante.

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Fotos: Miguel Pantaleón

¿Consideras qué hay cierto celo profesional? Quizás tus fotos fueron relegadas a segundo plano, por considerar las de otros.
Sí, creo que en un principio estuve un poco relegado, pero cuando eso ocurre uno debe seguir adelante, finalmente me publicaron y eso se lo reconozco a las dos agencias. En el mundo fotográfico hay jerarquías, fotógrafos “staff” o renombrados que son prioridad para sus agencias o medios. Se publica primero al que está en la nómina y en la punta de la pirámide, así pasa prácticamente en cualquier organización o institución.

¿Has seguido con la cobertura de El Chapo?
Desde luego que sí, pero aún es muy corto el tiempo y nadie sabe qué puede ocurrir, hace días hubo una marcha a favor de su libertad.

¿Tu foto a sido considerada como las mejores de la semana por Time, por qué lo crees?
No me lo esperaba, fueron muchas las fotos que circularon. Desde luego cada editor tiene su gusto, probablemente en otros lugares no la hubiesen seleccionado. Las fotos que están en Time son de situaciones coyunturales a nivel mundial, no podía faltar una de “El Chapo”, y nos sorprendió tanto a mi como a los editores de la agencia ViewPress que seleccionaran la nuestra, fue una noticia muy grata.

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Aqui todas las otras fotos de la semana, escogidas por Time

¿Nos cuentas un poco sobre la composición de la foto de El chapo, que aparece en Time?
La imagen muestra a una persona conducida a la fuerza por militares con capucha, uno de ellos lo están fotografiando, evidenciando que es una figura importante. Muchos fotógrafos, han mostrado el rostro de “El Chapo” con primeros planos; sin embargo me parece necesario mostrar el contexto, así tenemos más información de lo que está sucediendo y de la importancia del asunto, sin tener elementos de sobra.

Quiero agradecer a mi compañera Nikteha, que desde un principio me apoyó aunque un poco angustiada, también a Eduardo Muñoz y Kena Betancur de  Viewpress que recibió y publicó mis imágenes en su página, también a la Agencia Xinhua por publicar cinco de mis fotos las cuales se publicaron en los mejores medios de México. Abrazos a Perú y a mis amigos que allí coseché durante mi visita.

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Pueden ver su trabajo en Flickr

 

Las fotos que aparecieron 34 años después. Matanza de Tlatelolco, México.

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Tenían los rostros cansados de tantos golpes sufridos. Todos obedecían las ordenes de los hombres armados. Sucedió un 2 de octubre de 1968, cuando un grupo militar y paramilitar tomó por asalto el edificio donde se encontraban reunidos un grupo de estudiantes.

Las protestas contra el gobierno del presidente mexicano, Gustavo Díaz Ordaz (1964- 1970) se habían fortalecido por el apoyo no solo de estudiantes sino de campesinos, obreros trabajadores públicos y diversas personas que expresaban rechazo al gobierno autoritario.

Ese día La Plaza las Tres Culturas estaba llena de manifestantes y al interior del edificio Chihuahua decenas de jóvenes reunidos, acompañados de prensa nacional y extranjera quienes cubrían los pormenores de una manifestación masiva. Hasta que los gritos y los disparos empezaron.

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Pueden ver en la foto, a los policías vestidos de civiles y con los guantes blancos en la mano izquierda.

Los llamaban ‘Batallón Olimpia’. Este grupo al parecer fue creado dentro del gobierno para reprimir a los manifestantes. El día del asalto, muchos de ellos se colocaron en las partes altas de los edificios y empezaron a disparar creando confusión entre las manifestantes y los soldados, quienes creyendo que los disparos provenían de los protestantes empezaron a responder. Los del ‘Batallón Olimpia’ estaban vestidos de civiles y con un guante o pañuelo blanco en la mano izquierda, señal que los identificaba del resto.

Hasta el 2002 nadie podía afirmar que este grupo estuviera implicado en las muertes y arrestos de decenas de personas. Hasta que la periodista Sanjuana Martinez, hizo públicas, ese mismo año, unas fotos que había recibido de una remitente anónimo.

Una operación encubierta de la cual solo se conocía rumores, pero que las fotos se encargaron de confirmar. Y con ello desmentir la versión oficial del gobierno.

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Algunos fotógrafos se ven amenazados por los policías de guantes blancos.

El fotógrafo Charles Courriere, estuvo ese día cubriendo la noticia para el Paris Match y narra lo que vivió ese día: Todos los tipos que estaban como yo, tirados en el suelo, tenían un guante blanco en la mano izquierda y una pistola en la derecha. Como hablo español, le dije al que estaba a mi lado: Soy periodista, soy francés. Me miró y me preguntó: ¿No tiene un pañuelo blanco? le dije, que no. Entonces sacó uno de su bolsillo y me dijo: Póngaselo alrededor de la mano izquierda. Ésa es una señal ¿Una señal de qué? —le pregunté— No me habló más. Me puse el pañuelo y bruscamente comprendí lo que sucedía. Estaba metido entre puros policías. Pensé enseguida en las fotos que había tomado. Supe que si salía vivo iba a tener problemas con ellos. (parte del texto de la periodista Sanjuana Martinez- 2002) Los militares se llevaron a  Courriere y le quitaron toda el material que tenía.

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Las fotos demostraron la complicidad que existió entre la policía y las fuerzas militares.

Todavía es un misterio el nombre del autor de las fotos, pero el hombre que llamó a la periodista confirma que fue un fotógrafo del gobierno de ese entonces.

—¿Usted es consciente de que estas fotos desmienten la versión oficial sobre la matanza de Tlatelolco?

—Sí… Llegó la hora de que lo sepan todos los mexicanos. Que lo sepan también en otras partes del mundo, por ejemplo, España.

—¿Por qué en España? —Porque allí se han investigado otras dictaduras, como las de Chile y Argentina.

—¿Qué pretende conseguir?

—Que se investigue también la matanza de Tlatelolco. La guerra sucia del gobierno mexicano. La desaparición de más de 500 personas ¡Que se haga justicia! ¡Queremos justicia! Aquí es imposible. En México sigue la impunidad.

—¿Quién tomó las fotos? —Eso no importa, son fotos de adentro. No son de periodistas.

—Insisto, ¿quién tomó las fotos?

—Un fotógrafo de *Echeverría.

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Este octubre se cumplen 45 años de la difusión de esas fotos. Es indiscutible el valor testimonial de las imágenes, lamentablemente después de su publicación, quedó solo en un hecho noticioso. Los gobiernos siguientes no han hecho mucho para curar las heridas de los mexicanos.

* Secretario de Gobernación en 1968 y presidente de México (1970- 1976)

La muerte ya no debería ser fotografiable

EFE

La foto muestra a nueve personas colgadas de un puente, en la localidad de Nuevo Laredo(México) . Foto EFE

La violencia

Lo que ocurre en México es una pequeña muestra de la ferocidad con la que actúan los cárteles de ese país. Descuartizados, decapitados, torturados,colgados y  horrendas maneras de ejecuciones que los fotógrafos registran para sus diarios. Muchos pierden la vida  al intentar difundir esas imágenes o al negarse a sus chantajes y red de corrupción.

¿Hasta cuándo los fotógrafos seguiremos tomando esas imágenes? ¿Hasta cuándo los editores seguirán escogiendo esas fotos? ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán difundiendo esas fotografías? ¿A dónde nos llevará todo esto?

Las fotos

Es cierto, la muerte siempre ha sido fotografiable; pero seguir mostrando cuerpos descuartizados, quemados, torturados  decapitados o colgados ya no deberían ser parte de la noticia. ¿O si? 

Es cierto que hay fotos de cierta crudeza visual, que también están sujetas  a reflexiones sobre ética profesional. Pero por lo menos estas generan un cambio positivo en la sociedad. Tal vez, todavía sea difícil diferenciar esa delgada línea que separa lo periodístico de lo morboso y sensacionalista. Hay fotos, como la de Kevin Carter;  niña acechada por un buitre, que ayudó a mostrar la hambruna existente en África, o la foto de Omayra, que evidenció la indiferencia del gobierno colombiano ante las víctimas de la erupción del volcán, Nevado del Ruiz. O la foto de Nick Ut; niña huyendo, de sustancias lanzadas por militares estadounidenses, que ayudó a mostrar la barbarie que se cometió en contra de Vietnam.

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Siendo más locales, las fotos de las páginas policiales de algunos diarios; que consideran qué mientras más fotos de muertos, más ventas. O aquella foto de Ciro Castillo Rojo, encontrado sin vida en un acantilado.¿Era necesario?
No todas las desgracias son fotografiables, y no todas las muertes son publicables.

Quizás se ha utilizado mucho la excusa de la información, para apelar a esas imágenes. ¿Es qué acaso siempre  se ha caído en el juego de estas desgracias?

Fin

¿Estaremos haciendo bien nuestro trabajo, los fotógrafos, editores, dueños de los medios? No se puede acabar con la violencia simplemente ignorándola, pero tampoco se puede formar parte de eso, fomentando más el morbo.Exaltando asesinatos, crímenes, accidente automovilísticos etc.Y tomándolas como noticias de interés público, más aún colocando fotos de los cuerpos a toda página.

¿Quizás sea tiempo de cambiar la cobertura de esas noticias?