¿Encontrarás al panda en esta foto?

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No. En esta foto no encontrarás a ningún panda. Pero sí la historia de como surgió este fotomontaje. Todo empieza en la ciudad de Arequipa, en la época donde el glamour y elegancia de la clase burguesa peruana estaba en su apogeo. En esa época bellas mujeres arequipeñas buscaban ser retratadas con sus mejores galas.

Y el mejor para ese trabajo era Maximiliano T. Vargas. Su estudio fotográfico estaba ubicado en la esquina de la calle Mercaderes con el Portal de las Flores, famoso por su fino decorado. Maximiliano, mejor conocido como Max, era un artista de influencia romántico victoriano, que adquirió en sus constantes viajes a Europa. Influencia que transmitió a sus aprendices, los cuales pasaban horas en su taller, tal es el caso de los hermanos Carlos y Miguel Vargas y del puneño Martin Chambi. En otro post te contaremos la historia de estos grandes exponentes de la fotografía peruana.

Max tenía entonces un gran número de retratos y no se le ocurrió mejor idea a José Miguel de la Cuba, que realizar un fotomontaje con todas esas fotos. Titulando a este trabajo “Bellezas de Arequipa, 1925″. En en libro, Estudio de Arte, Vargas Hnos. Editado por Cervesur en el 2004 hay una buena descripción de la importancia de este trabajo.

“Gracias a este mosaico, podemos apreciar claramente la evolución del retrato hacia un estilo más dramático y técnicamente sofisticado, con fuertes claroscuros y contraluces, ya no se trata de un simple retrato individual sino de una apoteosis de la mujer a través de la fotografía”

Y así termina esta pequeña historia de fotógrafos talentosos, mujeres arequipeñas, elegancia, fotomontaje y ningún panda.