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Entrenando el instinto fotográfico

Te ha pasado que te quedas mirando una escena y dices: algo va ha pasar… ¡Y pasa! A mi me sucede con frecuencia. Por eso quizás, soy de las fotógrafas que espera con paciencia que algo suceda. Por lo general me proyecto una posible situación  y espero… Bueno sí, a veces espero mucho y no obtengo nada. Pero es así.

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Ese día tenía mi cámara en la mano y vi a muchos perros en la calle. Pensé, se van ha pelear…No pelearon. Así que esperé un rato, porque algo podía pasar, lo presentía… A lo lejos vi a un pequeño perro marrón. Este se diferenciaba del resto por su tamaño, color y actitud. Al parecer tenía miedo de los otros perros, era hembra, o simplemente no le interesaba la perra en celo. Y conseguí hacer fotos de ese momento, aunque al principio mi objetivo era otro.

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No es un trabajo extraordinario el que les presento, pero quería mostrárselos. Animándolos a que también ustedes muestren sus fotos. Quizás las tienes guardadas bajo siete llaves, pensando que son malas imágenes. No hay fotos malas; lógicamente una foto debe tener mínimo una buena composición y exposición, lo que si hay son públicos diferentes.

Y sobre todo cuando sientan que algo va ha suceder, esperen y sean pacientes. Creo que eso es entrenar el instinto fotográfico.

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La historia de un Perro

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De pequeño lo criaron con cariño casi excesivo. Sus juegos eran la atracción de todos las tardes y cada payasada era celebrada con abrazos y risas sinceras. Pero creció, el cachorro dejó de ser gracioso y sus juegos se convirtieron en molestas travesuras que lo llevaban al segundo piso.

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Se llama Ralf un perro de raza no identificada, es gracioso verlo a veces con una oreja parada y la otra casi muerta. Me mira de lejos e  intenta advertirme ,con sus ladridos ,que es un perro feroz cuidando su territorio, aunque después de dos minutos pierde el interés y se dedica a verificar sí sus pulgas siguen en su panza.

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Todas las noches a la misma hora se detiene al borde del  piso y mira atentamente la calle, esperando que su pequeña ama regrese. Ralf no sabe que no volverá, se fue hace mucho tiempo a terminar de estudiar a otro país, pero Ralf es Ralf. Seguirá esperando con sus orejas desequilibradas, su ladrido feroz, y sus pulgas en la panza.