Habla Luis Guillen, el fotógrafo de PPK

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Seguramente recuerdas esta foto, es el abrazo entre Pedro Pablo Kuczynski y su esposa Nancy Lange, luego de los resultados de la segunda vuelta electoral, una imagen que ponía punto final a las elecciones. La imagen la tomó Luis Guillén, fotógrafo oficial de Peruanos Por el Kambio, un joven que a sus cortos 24 años ha sabido comprender las exigencias de este tipo de coberturas. Recorriendo todo el Perú en busca de las mejores fotos del candidato presidencial.

¿Acabó la campaña, cómo te sientes?
Feliz de que Pedro Pablo haya ganado. Ahora toca descansar de los viajes y correteos, ya no hay que saltar a un camión, auto o moto. Todo está más tranquilo. Incluso me han dicho que me compre algunos sacos, porque habrá visitas de políticos y autoridades que irán a saludar a PPK a su casa. Por eso me ves con saco y camisa ahora, ja,ja,ja,ja.

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¿Ha cambiado tu forma de vida este trabajo?
Mucho, gracias a esta oportunidad he podido recorrer todo el país, conocido a mucha gente y sobre todo he hecho fotografía de prensa. Algo que quería hacer desde hace tiempo. Y pensar que todo se dio de manera inesperada.

¿Eso tiene que ver con tu ingreso a Peruanos Por el Kambio?
Sí, entré a Peruanos por el Kambio por a una convocatoria vía web. Pero luego de unos meses, me dijeron que había sido seleccionado para otro trabajo. Cuando me enteré que era para ser fotógrafo de PPK, me emocioné, porque iba a trabajar con un personaje al que respetaba.

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¿Y por qué crees qué te escogieron?
Quizás porque fui el único que se presentó en jean a la convocatoria, jajajaja. Les causé buena impresión, creo.

¿En ese tiempo sabías quién era PPK?
Lo conocía porque lo había visto por televisión en la campaña del 2011. Sabía que era un buen candidato. Tampoco estuve muy ligado a estos temas, en ese momento estaba muy pegado a la fotografía artística, de moda, eventos, entre otras cosas.

¿La admiración inicial hacía PPK se ha mantenido intacta, luego de haberlo acompañado durante toda esta campaña?
Soy periodista y profesional ante todo. Pero no niego que siento mucho respeto por personas como PPK que reflejan experiencia, conocimiento e inteligencia. Además veo que trata a todos con cortesía, no diferencia a nadie.

¿La relación con Pedro Pablo es cercana?
El siempre está abierto a escuchar y eso es genial. Me da la confianza necesaria para realizar mi trabajo. Al igual que con todo el equipo de prensa y de trabajo. Incluso Martín Vizcarra y Mercedes ‘meche’  me han ayudado mucho, cada vez que quería una foto espontánea con el candidato. Pasándole la voz a PPK para que volteara a mi cámara y sonriera.

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¿Siempre has tenido una visión positiva de los políticos?
No siempre, porque creo que algunos se sirven de la plata del pueblo, tienen intereses personales cuando llegan al poder. Sin embargo ahora que he estado rodeado de muchos políticos, creo que son personas como nosotros, que tienen buenos momentos y que también la pasan mal.

¿Y cómo es PPK detrás de las cámaras?
Es una persona muy tranquila, nunca lo verás molesto. Parece serio, pero cuando llega su esposa todo cambia, ella siempre le motiva a seguir sonriendo. Durante toda la campaña siempre ha sido así, se muestra tal como es. Aunque admito que PPK es un poco rígido para las fotos; pero aprovechaba los primeros diez minutos con la prensa, porque siempre entraba bromeando o haciendo algún comentario gracioso.

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¿Cómo era un día de trabajo con el equipo de prensa de PPK?
Empezábamos temprano en la oficina, había una agenda preparada, pero a medida que avanzaba el día, se iba cambiando. Muchas veces me llamaban cuando me estaba yendo a casa, porque había un evento, viaje o conferencia de último momento. Luego de los recorridos hacía una selección para enviar las fotos a los medios de prensa.

¿Tenías experiencia en este tipo de trabajos?
Antes estuve en el diario deportivo Todo Sport y para trabajar en PPK, he tenido que aprender otras cosas. A veces me pasaba mirando los diarios para saber más menos qué es lo que querían los medios. Veía trabajos de otros fotógrafos, así llegué a conocer el trabajo de Pete Souza, fotógrafo de la Casa Blanca de EEUU.

¿Te pedían fotografías especificas de cómo debía salir PPK?
Nunca, desde el inicio el equipo de prensa me dio libertad para tomar las fotos. De ese trabajo salían las imágenes para los afiches, redes sociales y medios. Todo siempre se dio de manera natural; como esa vez que entrando a un mercado de San Juan de Lurigancho, Pedro Pablo se impresionó por una moto, y olvidó por unos minutos a los periodistas que estaban esperándolo. Fue gracioso, porque después todos corrimos a fotografiar esa escena, donde Martín lo acompañaba.

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¿Has tenido privilegios sobre los otros fotógrafos a la hora de la cobertura?
No lo tenía fácil, también he tenido que empujar o corretear para conseguir mis fotos. En algunos eventos sí tenía un espacio reservado, pero la mayoría de las veces he pasado lo mismo que los otros fotógrafos para conseguir mis fotos.

¿Qué sensación percibías en las calles y con los medios de prensa, sobre los candidatos?
No he sentido nunca ningún rechazo de la gente o de los medios por ser fotógrafo de PPK. Tampoco ha existido problema en las calles con los seguidores de Keiko.

¿Has llegado a conocer al fotógrafo de Keiko Fujimori?
No, nunca supe de él, incluso lo busqué en el debate de candidatos y no lo pude contactar.

¿Cómo crees qué es el trabajo en Palacio de Gobierno?
Sé que estás todo el tiempo viajando y ocupado. Creo que hay una gran oportunidad de conocer lugares donde nadie más llegaría, conocer a gente de esos sitios, conversar con ellos.

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¿Qué planes tienes ahora?
Siento un gran respaldo de Pedro Pablo, pero no sé cual será mi destino. Estoy pensando capacitarme como fotógrafo y estudiar una maestría en Gestión Pública.

¿Si pudieras elegir entre trabajar en Palacio de Gobierno y una beca para una maestría, cuál escoges?
He pensando en esa pregunta muchas veces. Creo que Palacio de Gobierno, ja,ja,ja,ja. Porque voy a estar en todos esos momentos históricos del país. Me gustaría tener esa experiencia para contarle a mis hijos y nietos.

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*Durante la semana, luego de varios intentos, pude contactar al fotógrafo de Keiko Fujimori, quedó en confirmarme qué día podíamos conversar. Espero que sea pronto. Estoy segura que también tiene muchas cosas que contar.

 

El día que mi “mala suerte” alcanzó a un candidato presidencial

RECORRIDO DE KEIKO FUJIMORI EN SAN JUAN DE LURIGANCHO SEGUIDORES FUJIMONTESINISTAS

En una campaña electoral siempre surgen anécdotas. A mí me ocurrieron tres. Hoy les quiero contar solo una porque las otras dos todavía no las puedo mencionar.

En el año 2011 trabajando para un diario local, me asignaron seguir a la candidata Keiko Fujimori en sus recorridos por los diferentes distritos y provincias que visitaba. Mi jefa de fotografía me escogió no solo por mi trabajo o mi perseverancia para conseguir la foto. Sino también por mi fama de “mala suerte”, “malasu” o “bad luck”; que mis amigos de trabajo le habían contado. Ellos tenían la esperanza de que el candidato Ollanta Humala, ganará esas elecciones. Y sí para eso tenían que creer que yo daba mala suerte a los candidatos, pues entonces creerían.

No soy supersticiosa y creo que mis amigos tampoco lo eran. Pero entre bromas y risas no querían arriesgar la victoria de su candidato.

Mi trabajo era seguirla día y noche, salvo mis días de descanso. Me sabía los números telefónicos de su equipo de prensa, había aprendido a diferenciar los estados de animo de la candidata, sabía cuando la pifiarían o cuando le regalarían cosas. Situación que aproveché para realizar mi cobertura gráfica.

Para la segunda vuelta el país estaba dividido y los nervios se apoderaban de muchos radicales seguidores. Las encuestas daban un apretado margen de diferencia. Cualquiera podía ganar.

El día de la votación salí de madrugada de mi casa para estar en el desayuno electoral con la candidata, luego la seguí a su centro de votación, para finalmente llegar al diario a descargar las fotos y esperar otras comisiones.

En la redacción los periodistas estaban trabajando en sus artículos y entrevistas. Y a las cuatro de la tarde todos estaban parados frente al televisor.  Entonces empezó; “estos son los resultados” anunciaba un carismático periodista. La imagen de ambos candidatos en la pantalla, creaba mucha expectativa en la redacción y finalmente el resultado.

!Ganó Ollanta!

Grito un redactor, rompiendo con el silencio anterior. La alegría, celebración y abrazos invadieron ese segundo piso.

No faltaron algunos amigos que se me acercaron a felicitarme por haber contribuido a la derrota de la candidata. Yo solo reía y me divertía con esa situación. Claro que nunca creí en mi saladera. Esos candidatos a los que seguí perdieron por diferentes decisiones políticas elegidas.

Aunque a veces me pregunto que hubiera pasado si seguía a Keiko en estas elecciones. Ja,ja,ja,ja. Y bueno todo forma parte del trabajo que un fotoperiodista vive día tras día.