Cuando no sabes el nombre del fotografiado.

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Hace poco estuve en un evento empresarial organizado por una universidad limeña, fotografiando la charla que tendría invitados importantes ligados al campo de los negocios. Registré con mi cámara a los expositores, sus intervenciones, a los participantes etc. Todo ocurría con total naturalidad.

Hasta que dieron por finalizado el evento y los asistentes podían pasar al cóctel de camaradería. Aquí lo importante es fotografiar grupos de 2 o 3 personas conversando amenamente y apuntar sus nombre para luego ser identificados en la edición gráfica. Al fondo del salón había un grupo de hombres que parecían entretenidos. Les tomé una foto y luego pregunté sus nombres .Uno de ellos me miró sorprendido por mi pregunta.

Luego de un par de horas volví a fotografiar a estas personas con otro grupo de amigos. Nuevamente pregunté sus nombres. El hombre, que hasta el momento no sabía quien era, me sonríe y me alcanza discretamente su tarjeta de presentación. La guardé en el bolsillo del pantalón como todas las otras que me entregaron ese día.

Al llegar a casa reviso todas las tarjetas, una de ellas tenía impreso el Escudo Nacional y más abajo escrito en letra negrita el nombre del caballero que me sonrió. ¡Era el ministro de vivienda, construcción y saneamiento! Con razón me dio la tarjeta.

Pero no sé qué es peor; que como periodista no le reconozca o que él siendo ministro no sea conocido.

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@yaniesther

Soy reportera gráfica desde el 2003 cuando ingresé al diario La República, fueron siete años y medio de aprendizaje, realizando tareas de edición y jefatura. En el 2009 me fui a trabajar a la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) como subeditora de PuntoEdu. Paralelamente realizaba trabajos para Oxfam, en sus proyectos por el país. En el 2010 fui contratada como fotógrafa de campaña de Lourdes Flores a la Alcaldía de Lima, y en el 2011 apoyé por un mes a Alejandro Toledo en su campaña a la presidencia de ese año. Finalmente en abril del 2011, volví al diario La República. Para luego de cuatro meses, venir a Argentina, Buenos Aires y empezar todo de nuevo.Lo más importante es nunca dejar de avanzar.