Cómo ganar la mejor foto del Dakar y no morir en el intento.

MOTORSPORT - DAKAR PERU CHILE ARGENTINA  2013 - STAGE 5 / ETAPE 5 - AREQUIPA (PER) TO ARICA (CHI) - 09/01/2013 - PHOTO : FREDERIC LE FLOCÔH / DPPI -
Premio Emilie Poucan 2013, Frederic Le Floc’h, fotógrafo de la agencia DPPI

El Dakar es una de las competencias más duras del mundo. Incluso algunos participantes llegan a perder la vida en su recorrido hacía la meta. Los fotógrafos no son ajenos a esta travesía y cada año, alistan mochilas para partir como un competidor más.

El Premio Emilie Poucan, es un galardón que se otorga a la mejor fotografía tomada durante los días que dura el Dakar. El nombre del premio es en honor a la corresponsal de prensa fallecida en un accidente aéreo del 2010.

Este año ganó el francés Frederic Le Floc’h, fotógrafo de la agencia DPPI, con una foto donde se ve a un piloto atravesando un tramo del desierto de Arequipa- Arica.

El año pasado el premio lo ganó el argentino Cézaro de Luca, fotógrafo de la agencia EFE, quien a cubierto las primeras tres ediciones del Dakar en Sudamérica (2009, 2010 y 2011) Cautivando al jurado en el 2012 con una foto tomada en Antofagasta, donde dos motociclistas disputan la carrera a primeras horas de la mañana.

Hemos querido conversar con Cézaro, apoyados en su reconocida experiencia, para que nos cuente detalles de ese mundo salvaje al cual se enfrenta todo fotógrafo que asiste a cubrir la competencia. Imágenes que vemos emocionados desde nuestras casas, pero que fotógrafos aguerridos como Cézaro cubren año a año. Cómo ganar la mejor foto del Dakar y no morir en el intento es lo que nos cuenta a continuación

CCezaro-De-Luca-Agencia-EFE
Premio Emilie Poucan 2012, Cézaro de Luca, fotógrafo de la agencia EFE

-¿Qué es lo más importante que debe saber un fotógrafo antes de emprender el Dakar?

Definitivamente hay que ir dispuesto a la aventura y con extra fuerza guardada en la mochila, porque la necesitarás en cualquier momento.

Los días serán largos, con mucho desgaste físico y poco sueño. Los imprevistos serán cosa de todos los días.

Un día tipo, exige levantarse antes del amanecer, porque a esa hora largan las primeras motos, y si salís después que ellos jamás alcanzarás tener una foto de ese grupo.

Sobre los equipos fotográficos hay que saber que se pueden estropear por el calor y polvo que existe durante toda la carrera.

Es importante que decidan a qué corredores seguir, según sea el origen de su trabajo.

Hay pilotos que  cambian de ruta a último momento, son minutos suficientes para dejarte fuera o que la imagen obtenida no satisfaga las expectativas.

-¿Qué momentos son los que consideras duros, pesados o extenuantes, durante la carrera del Dakar?

Planificar el día. Tener que levantarse temprano, interceptar a los corredores en algún punto de la travesía (a menudo casi inaccesible), salir de allí, transmitir las imágenes cuanto antes (al mediodía cierran los diarios de Europa), viajar hasta el próximo campamento. Comer, descansar y asearse dejan de ser actividades instintivas y usuales…

Hay que conseguir los puntos GPS, el transporte idóneo para llegar al lugar, cargar el equipo durante largas caminatas por las dunas, llevar  provisiones, cuidarse la piel, identificar a los competidores que van primero. Casi siempre son las motos y esas son difíciles de capturar para el lente de la cámara porque son más chicos y por ser primeros sorprenden con su aparición. Luego hay que pensar en los que vienen atrás. Luego volver a correr para transmitir. Al final si el calor y los golpes no dañaron los equipos, limpiarlos para el día siguiente.

Cuando uno tiene el deber cumplido siente alivio y hasta puedes tener la sensación de que fue fácil. Pero al día siguiente todo vuelve a empezar.

-El año pasado ganaste el Premio Emilie Poucan 2012 con una foto que tomaste en Antofagasta-Chile. ¿Cómo lograste esa foto? 

Ese día el recorrido era largo, así que planifiqué levantarme temprano, fotografiar la partida de algunas motos cerca del bivouac y correr hasta un punto para interceptar el paso de todos. Caminé un par de kilómetros desde la largada, para fotografiar un paisaje representativo. Mientras regresaba para seguir el viaje, me encontré con los primeros rayos del sol, la estela de polvo y las luces solitarias de las motos, todo sobre un fondo monocromo. Era una imagen que sintetizaba esos días y eso me gustó y lo fotografíe.

La fecha en qué tomé esa foto es especial para mi, porque fue el día posterior al cumpleaños de mi padre, quién había fallecido pocos meses atrás. Nunca supe si fue un regalo que recibí o que le di…

-¿Cuáles crees que son los criterios que usa el jurado para elegir la foto ganadora dentro de muchísimas imágenes realizadas por distintos fotógrafos?

Honestamente no sé los criterios que debe seguir un jurado. Nunca he seguido los concursos; para mi la fotografía es un trabajo que amo y me nutro del placer de hacerlo día a día. Sé que al final de la competencia se reúnen fotógrafos y organizadores del Dakar y eligen la imagen de ese año que más los represente.

-¿Dices que tu foto ganadora la conseguiste por accidente, a qué te refieres con eso?

Ganar un premio, muchas veces es un accidente. Es cierto que hay esfuerzo y dedicación detrás, pero creo que los premios son un accidente. Esa foto del 2012, se hizo en un momento inesperado y no tiene la espectacularidad que muchos esperan, sino más bien cierta poesía del espíritu aventurero, con el que se identificaron los jueces; gran paisaje, polvo, ruta, monotonía y soledad, resguardada por la solidaridad de otros competidores.

-La geografía de los países participantes de América del Sur, cautivan. ¿Te has sentido impactado por algún paisaje en especial durante tu trabajo en el Dakar?

Todo el paisaje es cautivante. Quizás, hasta llegar a Fiambalá en Argentina, todo es bastante accesible, pero bello igual. Las montañas de arena en los Andes, sobre todo en Chile y luego en Perú son increíbles. Sé que a los participantes durante las ediciones anteriores les fascinó Fiambalá y Copiapó, en Chile, pero mientras ingresábamos a Perú, por aire, pensé que también se sentirían fascinados por esa geografía que para ellos es como el paraíso para sus travesías.

El Dakar suele dar imágenes espectaculares por sus paisajes y el circuito natural, irregular, que mete en aprietos a conductores, forzados a saltar obstáculos. La mayor parte del tiempo, los pilotos andan solitarios por grandes dimensiones, intentando mantener el rumbo, o siguiendo una huella.

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Premio Emilie Poucan 2011, Francois Flamand, fotógrafo de la agencia DPPI

*Cézaro de Luca actualmente reside en Italia y la entrevista la realizamos mediante correo. Pueden ver más del trabajo de Cézaro visitando su página

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