Pasado y presente en una sola foto

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En Lima existen varias comunidades fotográficas que se encargan de difundir fotos de la ciudad en sus mejores años. Tenemos a Lima Antigua , Fotos antiguas de Lima , Lima la única entre otras. Al ver las imágenes nos proyectamos a la época de plazas, alamedas y casonas. Sorprendiéndonos de aquellos lugares que han resistido al tiempo y sintiendo nostalgia por aquellos que ya no existen. ¿Pero qué más se puede hacer con estas fotos además de transportamos al pasado?

Oscar Farje, fotógrafo del diario El Peruano, ha realizado un proyecto fotográfico pensando justamente en la cantidad de imágenes históricas que existen sobre la ciudad. En esta primera entrega de su proyecto, ha usado el recurso fotográfico de “superponer” imágenes antiguas con paisajes actuales.

Él nos cuenta cómo desarrolló este reportaje gráfico titulado “Arquitectura en dos tiempos”, que al parecer el diario piensa repetir en otras regiones del país.

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¿Cuándo surge la idea de este trabajo?
Hace seis meses vi fotos de Halley Docherty, periodista y fotógrafa francesa, ella aprovechó las imágenes de las calles parisinas que hay en Google Street View para “superponerlas” con fotos antiguas de la Segunda Guerra Mundial.  Mi idea parte de ahí.

¿Por qué empezaste con fotos de Lima?
Lo principal de este trabajo es darle dinamismo al archivo fotográfico del diario. Me parece importante, son 190 años de registro gráfico del país. Así que aprovechando el aniversario de Lima,decidimos empezar con este tema. Pero en el archivo hay cientos de fotos que vamos a ir mostrando en este y diferentes proyectos que tienen el diario para publicarlo en sus diferentes especiales gráficos.

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¿Cómo fue el proceso fotográfico?
Junto al encargado del archivo fotográfico, Raul Borda, empezamos a buscar fotos de Lima, más o menos en el mes de octubre del año pasado. La búsqueda demoró porque Raúl tiene que atender solicitudes de otras áreas y yo tengo que seguir cubriendo las comisiones del día. Una vez que encontramos las fotos. Empecé el trabajo.

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Fueron tres días de caminata, buscando los lugares donde se habían tomado las fotos. Una vez allí, usando el lente angular, trataba de encajar la foto antigua sobre la imagen actual. A veces resultaba difícil encontrar el ángulo correcto y el otro inconveniente era la gente que me miraba como si fuera un loco fotografiando mi mano ja,ja,ja,ja.

¿Cuál es el objetivo de hacer este tipo de proyectos?
Para mi es algo interesante, porque me acerco a la mirada del fotógrafo de la época. Es como si siguiera sus pasos, hasta llegar al lugar donde colocó su cámara y fotografió. Esas fotos tienen una emoción distinta.

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¿Qué criterios usaste para la selección de las fotos?
Conservé las fotos que mostraban mejor el antes y después gracias al ángulo de la toma. Solo quedaron siete fotos: Av. Wilson, Cerro San Cristobal, Av.Paseo Colón, Bajada de Armendáriz, Plaza San Martin, Cancillería y Jr. Trujillo con Av. Francisco Pizarro.

 

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¿En qué se diferencia tu proyecto con los realizados por Halley Docherty  y Julien Knez?
Halley Docherty utiliza el Google Street View, un software y las fotos digitalizadas. En cambio yo voy al mismo lugar.

En el caso de Julien Knez su tema es más histórico, por la relevancia que tiene la Segunda Guerra Mundial en su país.

Mi trabajo consiste en ver como la arquitectura y población ha cambiado. El proyecto por el momento es de locación. Se puede ir cambiando dependiendo del material del archivo fotográfico con que se trabaje.

¿Tienen pensado ir a otros distritos o provincias?
Claro esa es la idea, hay mucho material gráfico antiguo para mostrar y muchas ciudades que visitar. Lo de Lima, es solo el inició. El diario El Peruano piensa que es importante difundir estas imágenes y estoy totalmente de acuerdo con eso.

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Ellos dicen que el fotoperiodismo ha muerto ¿por qué?

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Seguramente esta pregunta la has escuchado decena de veces. Lamentablemente las respuestas no suelen ser del todo optimistas. Hace un par de años, interrogaron a 40 profesionales de la fotografía ¿Está muerto el fotoperiodismo? Sus respuestas fueron recogidas para un especial de la revista American Photo.  Aquí un resumen de ellas, incluyendo declaraciones de los fotógrafos Eros Hoagland y Don McCulin.

Estas y las otras respuestas las puedes encontrar también en el post de NumeroF

Eros Hoagland

Fotografo freelance
No creo que el fotoperiodismo sea un trabajo muy importante. Mis fotos y las de mis colegas en realidad no cambian nada así que no pretendamos que lo hacen.

Don McCullin
Fotógrafo
Lo mismo de siempre, lo mismo, las guerras continúan se haga lo que se haga.

Francois Lochon
Accionista, Gamma
¿El futuro del fotoperiodismo? ¿Qué futuro? El fotoperiodismo está casi muerto. Los pocos fotógrafos que pueden reclamar el título de “gran periodista” están al borde de la extinción.

Jon Jones
Fotógrafo, Sygma
La llegada de las nuevas tecnologías es una amenaza; la gente puede mover imágenes más rápido y eso las abarata casi como comida rápida. Hace tres años, podría obtener financiación y conseguir publicar. Ahora si vienes con una idea, ¿dónde vas a ponerla? Gran cantidad de revistas son propiedad de accionistas, tienen que obtener beneficio, los anunciantes deben ser tranquilizados y las revistas están menos dispuestas a asumir un riesgo.

Jean Claude Coutausse
Fotógrafo, Contact Press lmages
Estoy preocupado por el financiamiento. Ninguna revista tiene suficiente dinero para enviarnos en una cobertura razonable en ningún caso. Fui enviado durante tres días a Budapest para tomar fotos de la mafia húngara; tres días no era suficiente.

Christiane Breustedt
Editor en Jefe, Geo Saison, Hamburgo
En la marea de imágenes, los fotógrafos profesionales son una especie en peligro de extinción. Un buen fotógrafo crea un misterio o una ilusión óptica basada en el mundo real ¿Necesitamos este tipo de fotógrafo? Me temo que no. Algunos sobrevivirán como maestros de la fotografía y otros se convertirán en las abejas trabajadores que suministran el material básico para las páginas de revistas.

Eugene Richards
Fotógrafo
Me inclino a pensar que el fotoperiodismo está empezando a mostrar sus limitaciones. Lo que es cada vez más obsoleto para los fotógrafos es esta cosa llamada “reporteo”. Nos hemos convertido en ilustradores; salimos en busca de imágenes para ilustrar lo conocido.

Susan Meiselas
Fotógrafa
Soy pesimista sobre cómo los nuevos medios de comunicación apoyarán el trabajo en profundidad de una manera seria. No veo el mundo multimedia buscando a los fotógrafos para que sean los narradores de historias. Ellos quieren archivos y nos consideran proveedores de contenidos, lo que me parece particularmente insultante.

Mark Godfrey
Director de fotografía, US News & World Report
Creo que hay muy poco fotoperiodismo actualmente en EUA o en cualquier lugar. Las imágenes son ilustrativas del texto y no lo que yo pienso como fotoperiodismo.  La tecnología no ha ayudado a los reporteros gráficos, que confían demasiado en cosas como el enfoque automático, el zoom y el amplio uso del color. No se oye de personas protestando con una foto en el Congreso y exigiendo que se haga algo. Simplemente no se ven afectados.

Yo creo que debemos integrar mejor nuestra profesión, conociendo sobre video, programación, transmedia etc. Tenemos que empezar a adquirir herramientas para enfrentar los cambios; pero sobre todo no hay que perder el entusiasmo en contar historias, trasmitir un mensaje y expresar nuestra opinión. ¿Y tú qué crees?

Pare cerrar este post, un poco pesimista pero realista, podemos ver el documental “Reinventando el fotoperiodismo” realizado por el catalán Roger Lleixá, donde diversos fotógrafos hablan del futuro de la profesión.

¿Encontrarás al panda en esta foto?

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No. En esta foto no encontrarás a ningún panda. Pero sí la historia de como surgió este fotomontaje. Todo empieza en la ciudad de Arequipa, en la época donde el glamour y elegancia de la clase burguesa peruana estaba en su apogeo. En esa época bellas mujeres arequipeñas buscaban ser retratadas con sus mejores galas.

Y el mejor para ese trabajo era Maximiliano T. Vargas. Su estudio fotográfico estaba ubicado en la esquina de la calle Mercaderes con el Portal de las Flores, famoso por su fino decorado. Maximiliano, mejor conocido como Max, era un artista de influencia romántico victoriano, que adquirió en sus constantes viajes a Europa. Influencia que transmitió a sus aprendices, los cuales pasaban horas en su taller, tal es el caso de los hermanos Carlos y Miguel Vargas y del puneño Martin Chambi. En otro post te contaremos la historia de estos grandes exponentes de la fotografía peruana.

Max tenía entonces un gran número de retratos y no se le ocurrió mejor idea a José Miguel de la Cuba, que realizar un fotomontaje con todas esas fotos. Titulando a este trabajo “Bellezas de Arequipa, 1925″. En en libro, Estudio de Arte, Vargas Hnos. Editado por Cervesur en el 2004 hay una buena descripción de la importancia de este trabajo.

“Gracias a este mosaico, podemos apreciar claramente la evolución del retrato hacia un estilo más dramático y técnicamente sofisticado, con fuertes claroscuros y contraluces, ya no se trata de un simple retrato individual sino de una apoteosis de la mujer a través de la fotografía”

Y así termina esta pequeña historia de fotógrafos talentosos, mujeres arequipeñas, elegancia, fotomontaje y ningún panda.

 

 

Su mayor defecto fue su mayor talento. Mike Disfarmer

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Mike Disfarmer nació en Heber Springs Arkansas, Estados Unidos, en 1884. No tenía amigos, jamás simpatizó con alguna religión, hablaba poco y renegaba de sus raíces sureñas. Pero increíblemente logró ser uno de los mejores retratistas del siglo XX. ¿Cómo lo hizo?

Fue precisamente su carácter y actitud frente a los retratados lo que permitió que ellos se sintieran libres, tranquilos y sobre todo seguros de posar frente a su cámara. Disfarmer no manipulaba a las personas para lograr un retrato, le bastaba un par de fondos; mesas, sillas y luces para componer su imagen. Mientras esperaba la mirada o sonrisa que lo cautivara.

Al principio los retratos eran solicitados por familias y amigos de soldados que estaban en la guerra. Estas personas enviaban sus fotos a sus seres queridos con la esperanza de animarlos y acompañarlos en las duras jornadas. Este sentimiento motivó a que muchos se olvidarán de la presencia del fotógrafo y miraran a la cámara como si detrás de ella estuviera su hijo, padre o esposo. Además era el único fotógrafo en el pueblo que cobraba menos de un dólar por foto.

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La Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial fueron épocas donde la esperanza y la fe se perdían, quizás eso agravó la mirada crítica que tenía Disfarmer sobre la vida. Aún así con el tiempo su reputación creció así como su clientela. Su estudio fotográfico, siempre en Arkansas, era muy conocido. Pero él seguía siendo el mismo. Incluso el día que murió estuvo solo en su casa y fue después de tres días que se dieron cuenta de su ausencia.

Después de su muerte (1959) vendieron su archivo fotográfico a solo cinco dólares. Recién en 1970 Peter Miller, editor de un diario local, compró toda la colección,convencido de la importancia de las fotos no solo por ser registro de un pueblo, sino porque eran verdaderas obras de arte. Fueron más de 12 cajas de negativos que se encargó de limpiar y catalogar y con ayuda de amigos logró exponer el trabajo de Disfarmer y desde entonces empezó a ser reconocido fuera de su comunidad.

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Existen libros, documentales, películas y obras de teatro que hablan de este peculiar fotógrafo. Incluso el lugar donde falleció es considerado dentro del Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos. Ni el mismo Disfarmer en vida, hubiera imaginado tantos reconocimientos.

Aquí les muestro la obra “Disfarmer” dirigido por Dan Hurlin donde se muestra pasajes de la vida de este fotógrafo a través de una marioneta.