Adiós revista Velaverde

El viernes 16 de agosto fue mi último día en la revista Velaverde. Fueron seis meses de trabajo, en los que conocí a buenos profesionales con los que compartí varias anécdotas. Hice equipo con los fotógrafos; Rochi León, Martin Acevedo, Piko Tamashiro, Paola Flores. Con los editores; Paola Miglio, Enrique Patriau, Jacqueline Fowks, César Bedón. Y los redactores; Laura Grados, Martín Hidalgo, Jona Castro, Ana Briceño, Ketty Cadillo, Francesca García, Karina Valcárcel entre otros muy buenos colegas.

Como siempre, la pasamos bien. Ahora toca buscar el siguiente reto.

Aquí dejo algunos de los trabajos que hice en Velaverde, el resto lo pueden ver en el Fanpage del blog.

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Una sola foto humanizó la guerra

2003
2003, base del ejercito de EEUU en An Najaf – Irak / Foto: Jean-Marc Bouju

Esta es la historia de un padre y su hijo; internados en una guerra, como todas, espantosa. Ese día ellos se abrazaron para calmarse, consolarse, sentirse seguros. En ese breve instante aparece Jean-Marc Bouju, esperando en algún momento fotografiar.

¿Qué hace ese niño ahí? Se preguntaba Jean-Marc, mientras recordaba a su hija, muy lejos de él. Tenía solo segundos para obtener una buena imagen. Finalmente toma la foto y la enseñó al mundo; y el mundo sintió rabia, frustración, pena. Sin embargo el mundo sigue en guerra…

El francés, Jean-Marc Bouju, cuenta que ese día acompañaba a los soldados norteamericanos en su base. De pronto vio llegar a 30 prisioneros iraníes, entre ellos a un pequeño de aproximadamente cuatro años. Al parecer hijo de uno de los detenidos. Los soldados lo habían traído porque el niño estaba solo con su papá.

Sorprendido por esta escena, decidió seguirlos. Vio como todos fueron trasladados a un campo cercado con alambres y púas. El padre del pequeño fue atado de manos, como todos los demás prisioneros y como indican sus normas, debían ser encapuchados. Cuando le colocan la capucha negra sobre la cabeza, el pequeño empezó a gritar. Quizás los gritos conmovieron a un soldado, quien acudió rápidamente a cortar las esposas de plástico que ataban sus manos. Es gracias a esta acción que el padre pudo abrazar a su hijo y con voz tierna logró calmarlo.

“Tomé la foto muy rápido. No quería que viniera nadie a decirme qué podía o no podía fotografiar, así que sólo capté dos imágenes muy rápidamente. No sé si me lo hubieran impedido o no, nadie me vio tomar las fotos. Ante la duda, trate de ser muy rápido y discreto. Yo sentí la oportunidad de la foto cuando vi  al soldado caminando hacia el padre, y supe que iba a suceder algo. No tuve tiempo de ajustar el foco, calculé simplemente que estaría a unos diez metros y regulé el foco para esa distancia. Y cuando el soldado aún estaba cerca del padre, rápidamente disparé dos veces y tome las fotos justo cuando el padre pudo abrazar a su hijo.”  Declaraciones que hace para la BBC 

Esta foto ganó el World Press Photo del año 2004 donde el jurado concluyó que la foto humanizaba la guerra. Quizás, porque es una misma imagen se ven los dos lados de un conflicto.

Jean-Marc Bouju, también se expuso a ciertas críticas que lo tildaban de insensible por buscar ese tipo de imágenes para su beneficio. En una charla que dicto en México respondió en su defensa : “Yo no soy el que hace las cosas malas, yo no estoy haciendo nada malo, yo solo fotografío lo que estoy viendo. Es el precio de este trabajo”.

Lo que es cierto, es que nunca se supo qué pasó con el detenido y su pequeño hijo.